lunes, 16 de junio de 2014

Stronger than I was

You walked out, I almost died
It was almost a homicide that you caused 'cause I was so traumatized
Felt like I was in for a long bus ride
I'd rather die than you not be by my side
Can't count how many times I vomited, cried
Go to my room, turn the radio on and hide
Though we were Bonnie and Clyde
No, on the inside you were Jekyll and Hyde
I felt like my whole relationship with you was a lie
It was you and I, why did I think it was ride or die?
'Cause if you could've took my life you would've
It's like you put a knife to my chest and pushed it right through to the
Other side of my back and stuck a spike, too, should've
Put up more of a fight, but I couldn't at the time
No one could hurt me like you could've
Take you back now, what's the likelihood of that?
Bite me, bitch, chewing on a nineteen footer
'Cause this morning I finally stood up
Held my chin up, finally showed a sign of life in me for the
First time since you left me and left me with nothing but shattered dreams
And a life we could've had and we could've been
But I'm breaking out of this slump I'm in
Pulling myself out of the dumps once again
I'm getting up once and for all, fuck this shit
I'mma be late for the pity party
But you're never gonna beat me to the fucking punch again
Took it on the chin like a champ so don't lump me in with the chump-ions
I'm done being your punching bag
It was the November 31st today, would've been our anniversary
Two years, but you left on the first of May
I wrote it on the calendar, was gonna call, but couldn't think of the words to say
But it came to me just now, so I put 'em in a verse to lay
And I thank you 'cause you made me a better person than I was
But I hate you 'cause you drained me
I gave you all, you gave me none
But if you blame me, you're crazy
And after all that's said and done
I'm still angry, yeah, I maybe
I may never trust someone

jueves, 12 de junio de 2014

Gramática

Un huracán de sueños
Que se mueven
En el espacio natural de la paciencia
Donde tu y yo
Sólo somos pronombres equidistantes
Que No tienen un verbo en común
Pero encerramos muchos adverbios
De Tiempo o quizás de espacio...

10 de junio de 2014
4:03am

domingo, 30 de marzo de 2014

Enmudeció la noche

Ya no nacen palabras del vientre de la noche. 
Pararon los por qué, cesaron los reclamos, se desordenaron las coordenadas de mis sueños,
se desequilibraron los vuelos de los pájaros que revolotean en mi mente.

He visto un niño que juega al escondite, 
se esconde justo donde inicia la canción que me recuerda a vos.
La que me lleva en retrospectiva a ver mi reflejo
tomado de la mano de la soledad.

Ya no hay más estrellas,
ya no hay más nubes,
Ya se dibuja el salto eterno de mis desvelos
hacia no se donde

No se exactamente la hora
pero no existe abecedario completo
con el que pueda descifrar lo que siento.

La noche ya no pare nostalgias
y mi lápiz ya no tiene la fuerza
de un corazón que late...
ya no.

15/Julio/2013 
01:14 am

Domingo Night at random

Este es otro domingo como todos,
Sin sentido,
Como un enjambre de minutos
Que se acurrucan en mi espalda

Rostros ajenos, lejanos
Viajo entre ellos…
Y sigo sin encontrarme

Llevo tres noches bordadas en mi alma
Y tres soles eclipsando en mi ventana
¿A dónde te diriges poeta silenciado?

Será el frío?
Será la noche?
Será la extraña sensación de aferrarte
A esta vida
que no vive
Que no siente

Será el afán de mirarte en los espejos oscurecidos
Que han empañado la libreta cuyas rimas
Saben a besos rotos y sueños empobrecidos?

Este es otro domingo como todos
Un día inservible
Un instante de rebeldía
Que se marca en mis ojeras

Otra noche que se repite
Entre canciones y sueños
Entre delirios y misterios.


Cardiopatía

“Tengo una palabra ahogada, un suspiro estancado en este amanecer, una oración impronunciable y un corazón muriendo de fe. Tengo un atardecer eclipsado, una luna menguante, un calendario congelado, una noche que no rie y un verso que no existe…”

Es la misma noche, el mismo insomnio, el mismo pensamiento recurrente que me roba el sueño. He terminado un día más en este universo de extraños luego de haber consumido el último cigarrillo del paquete que guardaba para una ocasión especial.

Este dolor en mi pecho se ha vuelto más intenso,  a veces me falta el aire y siento mareos, el doctor ha dicho que debo hacerme un electrocardiograma para descartar cualquier falla del corazón pero ¿Podrá un examen mostrar lo que siento? ¿Podrá una grafica demostrar mi sentir? ¿Le podrá decir a las personas que extraño cuanta falta me hacen? ¿O decirle a las que amo que tengo miedo de encontrarme otra vez frente a la muerte? Entonces, en un momento de reflexión recurro al viejo método de catarsis, aquel que he abandonado por cobarde.

Cuatro años de mi vida se han ido a la velocidad de la luz y sigo pensando que esto parece no tener sentido. Esta sensación de no saber qué hacer ni a donde ir se ha vuelto a apoderar de mi. Creo que estoy articulando palabras que no dicen nada y pensamientos que solo me llevan al lugar donde empecé. Quizás esta sea la última vez que pueda sentarme a escribir sobre un sentir ilógico, pero sé que alguien me leerá y se dará cuenta que vivir y sobrevivir no es lo mismo. En mi caso, si es que existe una perspectiva personal, mis cuentas no están claras. De nuevo me siento en combate frente a la muerte y si esta vez es peor, no sé cuánto tiempo quede para jugar a ver en las estrellas mi camino. Que si estoy deprimida? No.  Pero tengo la sensación de vacío que tantas veces ya experimente. He cambiado de hábitos, no porque me gusten los cambios, es porque a veces necesito recordarme a mi misma que hay cosas que no se esperan y de pronto llegan a robarnos la tranquilidad. No estoy hablando en sentido figurado, esto no es un verso de aquellos que solía escribir hace unos cuantos años. Ahora me pregunto en qué momento deje de ser yo, bajo que cielo mi poeta murió, bajo que cadenas mis sueños se estancaron.

Se que esto es producto de mi molestia, quizás no merece la pena estar aquí e intentar tener la vida perfecta que siempre quise. No se trata de agarrar una tarjeta y salir de compras firmando los vouchers de mi rutina. Y es en ese preciso momento cuando me pregunto si valió la pena haber apostado todo y haber perdido. No voy a San Vicente porque no me gusta recordar cuanto pesan los momentos. No me gusta estar sola porque las voces en mi cabeza me gritan que la regue, lastime a muchas personas que de verdad quería, me aleje de mucha gente cuando mas me necesitaban y rompi promesas que en algún momento hice sin pensar en los cambios que a veces llegan a hacer de nuestro mundo un completo remolino.

Quiero, con estas palabras, describir el momento colosal de esta absurda apatía. Cierro la puerta de mi sobriedad y espero lo que venga con la serenidad de quien escribe su propia historia lejos de los suyos. Voy a tatuarme este momento en la memoria porque solo ahí vive lo verdaderamente esencial. Seguiré amando a la nada, escribiendo versos en el pasado porque ya no tengo ni la fuerza ni las ganas de seguir luchando por una causa perdida.


No voy a ponerle nombre a un sueño, ni a un verso, ni a los latidos de mi corazón… 

lunes, 4 de marzo de 2013

Un intento de poema...


Esta es la noche,
el espacio infinito entre mi insomnio y mi tristeza.
El lugar donde solía escribir versos
y soñar despierta.

Esta es la noche sin sentido,
participio del verbo que me mueve... Sentir.
Palabra enmudecida
en el artículo 8 de mi constitución,
ese que habla de amor.
Verbo conjugado en cuatro tiempos,
sin pretérito perfecto,
mejor dicho, sin defectos;
los cuales, a mi, me sobran.

Esta es la noche,
la asesina de mi paz,
la creadora de mis fantasmas,
la portadora de ese momento
en el que cierro los ojos...
y te veo.

04/Marzo/2013
01:57 am

martes, 5 de febrero de 2013

A mi edad...


Parece que con el paso del tiempo el ser humano desarrolla cierta inmunidad a los días, las horas, los minutos. Nos movemos en un mundo donde los cambios son imperceptibles, donde en un momento amanece, cerramos los ojos y al abrirlos se ha hecho de noche otra vez y asi sucesivamente.

He llegado al año 26 de mi vida. A esta edad tengo todo lo que siempre soñé, o quizás mis sueños nunca fueron tan grandes. He luchado, me he esforzado, deje mi casa, mi vida atrás y ahora veo los resultados. 

Haciendo un análisis de mi vida, me he dado cuenta que desde que cumpli 15 años, el tiempo ha avanzado de una manera inexorable. Siento que 11 años se han pasado volando y yo todavía no dejo de usar zapatos tenis y las camisetas de mis bandas favoritas, uso un morral para ir al trabajo y he perdido el habito de la lectura, e incluso ya ni siquiera escribo.

Tengo 26 años ya y, a veces, sigo teniendo aquellas crisis existenciales, a veces me dan ganas de llorar sin ningún motivo o a veces solamente quiero salir a explorar el mundo y conocer gente, atesorar historias en mi corazón que eleven mis alas y me lleven a cielos nuevos, a descubrir sueños para sentir que todavía se puede caminar hacia adelante y ahora sin miedo a tropezar.

Tengo 26 años y he perdido amigos. A quienes todavía extraño, con quienes quisiera salir a tomar un café y hablar de cualquier cosa, a quienes quisiera presumirles mis tarjetas y quienes me enviarían de una patada al infierno, pero siempre estuvieron ahí para darme una mano, quienes me alcanzaron los kleenex cuando en algún momento me sumi en depresión, quienes siempre tuvieron un abrazo seguro, una locura que hacer, un sueño que cumplir… pero ya no están, ni estarán porque se han ido a descansar unos metros bajo tierra, o simplemente ya no puedo contar con ellos.

Tengo 26 años y soy feliz. Tengo amor, tengo trabajo, tengo vida. Y pueda que con el paso del tiempo aprenda a darle importancia a cosas que ahora no se las doy, pero caminando se aprende.

Aquí, en este preciso momento, me siento plenamente agradecida con la vida, porque ya casi me salen las arrugas, porque estoy rodeada de mucha gente que hace de mi cumple algo especial cada año. Porque tengo un amor que jamás pensé que encontraría y es la persona por quien cada mañana despierto con ganas de ser mejor y con quien ya he compartido varios años de mi vida. Esa persona es quien me hace feliz, quien está ahí para mi, quien me ha enseñado lo que significa compartir y a quien ahora quiero decirle cuanto significa para mi y cuán importante es su presencia en mi vida… a mi edad.

Quizás cumplir 26 años no sea tan malo, con el tiempo uno aprende a ver las cosas desde otra perspectiva. Yo contenta de recibir tantas muestras de cariño. Aunque por otro lado, también me pesa haberme convertido sólo en un recuerdo para gente que de verdad fue importante para mi.

Y me disculpo con mis amigos, porque ahora las cosas parecen haber cambiado. Los factores tiempo-distancia ahora parecen estar en contra, pero se que esto es sólo un estado, algo pasajero. Los llevo siempre en mi corazón y saben que siguen contando conmigo y que a medida pasan los años, la amistad crece aunque por momentos no podamos estar juntos físicamente, siempre hay algo más profundo que nos une.

Con todo el amor que les profeso,
Lía.